
¿Sabías que existen varios tipos de duelo animal?
Por lo general creemos o asociamos el duelo con el momento de la muerte física. Sin embargo, a lo largo de la vida que compartimos con nuestros amigos peludos, podemos vivir otros tipos de duelos que muchas veces no reconocemos o pasamos de largo.
Pero antes de eso hablemos un poco sobre qué significa duelo y qué entendemos por muerte. Duelo puede entenderse desde dos lugares diferentes, el duelo como dolor, que proviene del latín dolus (dolor o aflicción), que deriva en dolere (doler). Este duelo está relacionado al luto y a la pérdida de un ser querido, tejiendo una relación directa entre el duelo y la muerte física.
Por otro lado, está el duelo que viene del latín duellum (combate o guerra entre dos). Lo interesante de estas dos definiciones es que, aunque parezcan muy distintas, se relacionan bastante. Cuando estamos en duelo por una pérdida, solemos entrar de alguna manera en una batalla interna con nuestras emociones y también una batalla externa con la situación que estamos viviendo. El duelo es entonces, no solo aquello que duele, sino también esa realidad que nos confronta, que pone en tensión la existencia misma, que pone en suspenso la vida. Nos ancla a una experiencia de la cuál no sabemos, muchas veces, cómo salir.
Ahora bien, cuando nos referimos a la muerte, del latín mors, mortis, asociado al fin de la vida, al perecer, o perder el sentido. Básicamente nos referimos a la muerte física. Sin embargo, la muerte puede tener muchos significados, y acogiéndonos a la metáfora de la muerte, podemos entenderla más allá de la muerte física, y reconocer la muerte en cada día que pasa, en las relaciones que se terminan, en los ciclos de vida que se cierran, en aquellas capas de nuestra vida que vamos dejando atrás, que dejamos morir.
Cuando miramos de cerca la relación que hemos construido con nuestros animales de compañía, nos damos cuenta que pasamos por muchas experiencias con ellos. Y en ese camino, podemos encontrarnos con distintos duelos, distintas muertes que no necesariamente se relacionan con la muerte física. Compartiré acá algunos que se me ocurren, sin decir que son los únicos. Y tampoco considero prudente hablar de unos más importantes o difíciles que otros, cada experiencia es única, y sólo quien atraviesa el duelo, sabrá darle la importancia y la magnitud que corresponda.
Duelo por separación
Este duelo es más común de lo que parece. En una ruptura de pareja o un viaje, muchas veces las personas se enfrentan a la difícil decisión de dejar a su animalito. En rupturas de pareja no siempre es conveniente acordar una custodia compartida, y esto representa un duelo para quien parte. En otros casos, la persona tiene un viaje por trabajo o estudio a otro país al cual no puede llevarse a su animalito, no significa tampoco que lo abandone, puede quedar en las mejores manos, sin embargo, dejarlos no es fácil. Aquí suele haber un duelo compartido, porque tanto el humano, como su compañero animal, también vive un duelo. ¿Has tenido que separarte alguna vez de algún compa animal? ¿Cómo viviste esta experiencia?
Duelo por muerte
Afrontar de frente la realidad de que en algún momento veremos morir a nuestros animalitos, es una experiencia muy dolorosa. Suele ser vivido en mucha soledad, y por lo general no reconocido socialmente – aunque me atrevo a decir que esto ha cambiado con los años. ¿Cómo ritualizaste la muerte de tu animalito? ¿Te sentiste acompañadx o lo viviste en soledad?
Duelo por pérdida/extravío
¿En qué momento le haces duelo a tu animalito que se ha perdido? ¿En qué momento dejas de buscarle? ¿En qué momento te declaras en duelo? Acá también hay un duelo por nombrar, por palabrear. Vivir con la incertidumbre, el no saber cómo está, ni saber dónde más buscarle. Vivir sabiendo que el otro está, en algún lugar, aunque no está a la vez.
Duelo por condición física
A veces quisiéramos que fueran eternos cachorros, que no crecieran y se mantuvieran siempre iguales. Pero verlos crecer, enfermar, lesionarse, envejecer no siempre es fácil. Las rutinas que cambian, los paseos que son más cortos, los juegos que deben pausarse. Muchas veces no damos lugar a lo que estos cambios nos generan, no damos lugar al impacto de verlos envejecer, de verlos enfermar. Nos aferramos a la medicina, y a la fuerza del amor para hacer todo lo que esté en nuestras manos para curarlos, casi con el deseo de retroceder el tiempo, sabiendo que lo que hay que reconocer es que sus cuerpos se enfermarán, las rutinas cambiaran, y sólo podremos acompañarlos hasta que digan que no van más. ¿Cómo vives estos cambios? ¿Hay algo que extrañas de tu animalito cuando era más pequeño?
Duelo de tu animal de compañía
Y por último, pero no menos importante que el resto. La importancia de reconocer los duelos que también viven nuestros animales de compañía. Duelo por que su humano se fue a vivir a otro lado y no le llevó; duelo porque murió su compañerito peludo, su hermanito; duelo porque murió su humano; duelo porque se perdió y no supo encontrar el camino de regreso a casa; duelo porque ya no puede jugar y brincar como lo hacía antes. Duelo, porque detrás de cada historia que narramos sobre nuestros animalitos, hay otra versión, la de ellos. ¿Sientes que tu animalito pueda estar o haya pasado por algún duelo? ¿Cómo le acompañaste en su proceso? ¿Cómo vivió su duelo?
¿Has vivido alguno de estos duelos?
¿Se te ocurre algún otro duelo animal?
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